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4.1. Tres Cantos - Ávila (Toma I)

6 min read

Provincia: Comunidad de Madrid
Tiempo pedaleado: 6:03:21
Kilómetros recorridos: 80.24


Antes, si no querías tomarte la sopa, hacer las tareas o salías a la calle solo, te amenazaban con que te iba a llevar el ropavejero o algo parecido, yo creo que ahora tienen que prevenir a los niños (y a los adultos) de cosas menos amenzantes pero igualmente peligrosas, como por ejemplo: los amigos ciclistas. Si en su casa se repite una escena como la que sigue, alejese lentamente o en su defecto disfrute del viaje...

... supongo que ese será el consejo de mi amigo Carles a partir de ahora, él que se dejó embaucar con ésta aventura...

Eran los últimos días de Noviembre de 2017 cuando nos hicimos con las bicicletas con el fin de conquistar la ruta Tres Cantos - Ávila, salimos a eso de las 9.00am y si bien el día pintaba un poco gris, nuestro ánimo desbordaba.

Pusimos piés en polvorosa y comenzamos la ruta, al poco tiempo empezó a nevar timidamente y el viento frío que bajaba de la Sierra empezó a calar: en la cara, en las manos, y !especialmente en los piés¡.

A la altura de Colmenar Viejo tuvimos que hacer un alto en el camino y ponernos otro par de medias, teníamos los dedos congelados. Luego de un pequeño altercado con unos ciclistas de fin de semana, seguimos nuestro camino. Si bien de cuando en cuando caía uno que otro copo de nieve el frio no era muy intenso, luego de Colmenar Viejo nos incorporamos en la M-607 en dirección oeste y avanzamos rapidamente, sin embargo el problema del frio en los piés persistía y no parecía mejorar. Cuando llegamos a Cerceda decidimos parar para tomarnos un café y calentar un poco el cuerpo.

Entramos en un bar de pueblo, pequeño pero acogedor, justo lo que necesitabamos. Ahí nos tomamos un par de cafés, y mientras todavía había bebida de cuando en cuando Carles abrazaba la taza con los piés para regresarle la vida a sus dedos; cuando ya se había acabado el recreo se nos ocurrió la idea de que tal vez la solución a nuestro problema no era abrigarnos mas sino más bien evitar desde un principio que el viento frío entrara en el zapato. Con esa idea en mente mientras pagábamos la cuenta le pedimos al encargado que nos regalara dos pares de bolsas; las calzamos al instante y con los piés blancos como pájaros o trabajadores de una planta radioactiva retomamos la ruta.

Poco tiempo después llegamos a Collado Villalba y luego tomamos el "Camino del Monasterio" una via rural muy agradable para ir en bici o caminando.

Nos adentramos en la ruta y conseguimos atravesarla sin mayores novedades (excepto que Carles perdió sus gafas de sol). Cuando ya llegabamos al Escorial el hambre nos atacó justo cuando pasábamos junto a un restaurante Gallego al lado de la carretera. Nos detuvimos allí y mientras difrutábamos cada uno de nutritivo plato de habas afuera empezó a nevar fuertemente.

Cuando terminamos de comer ya había parado de nevar, así que con energías renovadas salimos nuevamente a la carretera. Según la ruta que había mirado distraídamente en Google Maps, todavía nos faltaban un par de subiditas y luego ya todo sería más fácil...

Pasamos frente al Escorial

Y al momento descubrimos que las subiditas no eran nada menos que un par de puertos de montaña:

El puerto de la Cruz Verde:

Y el puerto de la Paradilla:

Superamos ambos a paso lento pero seguro; la temperatura empezaba a bajar y la luz del día ya estaba escaseando, aún así seguimos con optimismo, hasta que ocurrió algo poco probable pero infalible.

UN PINCHAZO

Por culpa del frío que nos congelaba los dedos y la poca luz, tardamos casi cuarenta minutos en arreglarlo. Ya eran casi las 6.00 de la tarde, un poco de luz se filtraba todavía entre las montañas y teníamos dos opciones:

Seguir y ser deborados por la noche o algún Dragón en forma de camión.

o

Buscar el pueblo más cercano con estación de cercanías.

Por las primeras líneas de esta historia se adivinará que optamos por la segunda.

Regresamos hasta la Paradilla, y luego nos encaminamos hasta Santa Maria de la Alameda, allí tomamos el tren hasta Ávila (ya teníamos reservada habitación allí) y en el trayecto debatímos cómo ibamos hacer para completar esta ruta. Carles sostenía que otro día la cotinuábamos desde dónde habíamos tomado el tren; yo sostenía que para declarar la ruta como completa debería ser hecha desde Tres Cantos de un tirón (por lo menos las calculadas para un día), la conclusión de ese debate sólo llegaría hasta un par de meses después.

Llegamos a Ávila, salimos a comer, un poco de marcha, y al otro día nos encontramos con Natalia y Nadia que venían a recogernos.

Paseamos por Ávila y disfrutamos la ciudad.

 

Fue una buena aventura.

 

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Epic es el primer Board Game Cafe de Madrid. Disfruta de la mejor carta de bebidas y comida mientras pruebas uno de los juegos de mesa de nuestra colección
 

Teresópolis - Tres Rios

3 min read

Estado de Brasil: Rio de Janeiro
Tiempo pedaleado: 06:48:54
Kilómetros recorridos: 94.34
Kilómetros total recorridos: 5678.49

Luego de tomarme el capuchino con galletas que venía incluido en el alquiler del cuarto puse pies en polvorosa y me fui en la búsqueda del 'Mirante Soberba', el camino era simple, seguir por la vía principal hasta tocar pared, o mejor hasta que se acabara la carretera.

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Fueron cerca de 8km, una subida leve y al final, una vista soberbia, se pueden ver todas las montañas hasta (lo que me pareció) la Bahia de Guanabara, montañas, montañas y de uno lado la Serra dos Orgaos y el conocido 'Dedo de Deus'. El viento en el mirador era tan fuerte que con todo y lo que pesa alcanzaba a llevarse a Ludmilla.

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Luego volver al pueblo y otra vez a subir la misma montaña que había subido el día anterior. Despacito, despacito, y cuando iba llegando a la cima un grito: -'Oí, Diego'. Era Paulo que iba en carro hacia a Teresópolis.

Ya en la cima atendí a mi auto consejo del día anterior y me puse el corta vientos, y puedo decir: la cosa mejora considerablemente.

Almorcé en el mismo lugar del día anterior: Tutu de Minheiro, a mi parecer una variante de la Feijoada, pero con huevo frito, lo que la hacia más próxima a la Bandeja Paisa. Intenté tomar la siesta de restaurante pero no me pude acomodar. Hacer recarga de las caramañolas y otra vez a la carretera.

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El camino de Itaipaiva hasta Tres Rios es la mayor parte en bajada, así que puede descansar las piernas. El viaje fue por la BR-040, buen asfalto, buen 'costamento' y ningún contratiempo.

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Luego lo de siempre, buscar dónde quedarse (todo por acá sigue siendo muy caro, ojalá que en Minas la cosa mejore) y dormir un poco y luego ir en búsqueda de Internet y comida. El Internet me tocó robarlo con el celular en un centro comercial por que todos los café internet cierran temprano en el centro. Luego un Milkshake de marucuyá de Bob's y un caldo de feijao que estaba delicioso.

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Mañana el destino es Juiz de Fora, ahí me alojaré en la casa de uno de los integrantes de NovaOrigem (cuatro muchachos que salieron en Marzo a darle la vuelta al mundo en bicicleta).

 

Marataizes - Gargaú

2 min read

Estado de Brasil: Espíritu Santo - Rio de Janeiro
Tiempo pedaleado: 05:55:39
Kilómetros recorridos: 81.48
Kilómetros total recorridos: 5005.84

En este trecho tuve que andar por varias estradas de barro y atravezar un par de montañas para poder seguir el camino de la costa. Hacia el medio día llegue a Praia das Neves, un lugar sumamente apacible con un calle larga, bien cuidada y con una playa... Ahí di varias vueltas buscando alguna cosa barata para comer, despues de varias vueltas por el pueblo (que esta en plena urbanización, por lo cuál todas las calles están bien delineadas) encontré una local dónde vendía açai. Me tomé un par de vasos y me quedé charlando un buen rato con la señora.

Seguí mi camino, passando por Barra de Itabapoana un pueblo pequeño con bastante turismo y seguí mi camino hasta Gargaú, en medio del camino vi unas costillas de ballena.

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Metiras, las hélices de un molino de viento, esos que me gustan tanto. Llegué a Gargaú muerto de hambre y con ganas de descansar, como mucho pesar descubrí que no había ni una sola posada!. Di varias vueltas por ahí hasta que un señor de uno de los kioskos de la que parecia ser la 'zona de comidas' del pueblo, después de charlar un rato me recomendó una señora que alquilaba una casa. Como el pueblito estaba desocupado, acordamos un precio razonable y finalmente pude descansar. La señora me ofreció café con galletas, que tomé para entretener el estómago mientras iba a buscar el almuerzo.

Di un par de vueltas por ahí, busqué internet y en la cigarrería en la que entré a comerme una hamburguesa para completar el almuerzo me quedé charlando con las personas que estaban ahí. Hablamos hasta que cerraron el local (10.00 de la noche). Ahí volví a mi casa, jeje.

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Cariva - Cumuraxitiba

4 min read

Estado de Brasil: Bahía
Tiempo pedaleado: 04:00:47
Kilómetros recorridos: 10.53
Tiempo total pedaleado: 388:33
Kilómetros total recorridos: 4293.94

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Como de nada me valía salir tan temprano pues la marea estaba alta, hice roña. Me levanté tome fotos del amanecer, me bañe y esperé a que Rafael se despertara para desayunar. Ahí hablamos un rato mas y Camila otra amiga del grupo recordó que yo le había dicho que tenía un problema en el cuello y como ella es Terapeuta y hace masajes...

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Luego del desayune tuve una sesión como de 45 minutos, al final estaba como nuevo, pero la partida que estaba planeada para las 8.00 se había convertido en las 10 de la mañana.

Con pena termine de alistar las cosas, tomamos la foto de rigor y salí a pedalear directamente por la playa.

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La dicha no duro mucho, luego de un punto la arena era demasiado gruesa como para que con ayuda del agua tuviera la consistencia adecuada para soportarnos a mi y a Ludmilla.

La solución: empujar.

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Empujar, empujar, empujar. Como había salido tan tarde se me pasaron las horas y cuando llegué finalmente a la barra dónde se tomaba la canoa para atravesar el río ya eran las 2.30 de la tarde.

Crucé, busque un sitio para almorzar, y como ya era tan tarde decidí que mejor tomaba el barco que zarpaba de aquí y así podía adelantar un buen trecho (por aquello de que queremos llegar a Río para el carnaval, ¿Recuerdan?).

El barco zarpaba a las 3.30 y media y eran las 3.00, había pedido una muqueca para almorzar y tuve apurar a la cocinera (acá á en la Bahía las cosas generalmente se toman su tiempo, hoy yo no podía esperar). Almorcé rápido y fui a embarcar.

Esta vez a diferencia de tantas otras, primero había que montar a Ludmilla en una lancha inflable que lo llevaba a uno hasta el barco y ahí si abordar.

Montar a Ludmilla en la lancha no tenía lío, el lío era de la lancha al barco, el mar estaba batiendo fuerte y el vaivén dificultaba las cosas. Varios miembros de la tripulación tuvieron que ayudar.

Pero para cuando Ludmilla ya casi estaba dentro del barco, para sostenerme en la lancha luego de que una ola batiera contra el barco, puse la mano en la borda segundos antes que por efecto de la misma ola apoyaran a Ludmilla en la misma baranda. El resultado uno de los dientes del plato mas grande me perforó la uña del dedo corazón de la mano izquierda.

El madrazo de rigor para aliviar el dolor, sangre por todos lados y abordar. Ahí con el botiquín del barco me hicieron una curación, me dieron una aspirina para el dolor y a dormir. El viaje duraba tres horas.

Ludmilla me cobró así haber hecho trampa en este tramo. Prometo no volverlo a hacer (por lo menos prometo mantener mis manos alejadas de lo dientes de Ludmilla si me vuelvo a montar en otro barco de la misma forma).

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Llegamos, busqué una posada (había un camping, pero digamos que hoy no tenia mucha disposición de armar una carpa con el dedo chorreando sangre), me hice una segunda curación y me fui a buscar un 'hot spot' de wi-fi en un café por ahí.

Es increíble los contrastes que uno se encuentra por acá. Cumuraxitiba es un pueblo supremamente pequeño, pero por suerte del turismo tiene dos o tres locales que no tienen nada que envidiarle a uno de alguna capital. Uno de esos es 'Gelato Café', un café al estilo Juan Burgués, digo Juan Valdez, con buenos cafés, buena música (un concierto de Gilberto Gil y otro de Diana Krall me amenizaron el rato), buena comida e Internet.

Me relajé luego del estrés de la machucada del dedo y luego me fui a ver House, estoy en los inicios de la cuarta temporada.

Mañana habrá que cubrir mas distancia (lo que me faltó hoy mas lo que tengo planeado).

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Barra Grande

2 min read

El desayuno lo empezaban a servir a las 7.00 de la mañana, así que me levanté un poco más tarde de lo normal. Me puse a mirar cosas en Internet, a ojear la guía de playas que me regalaron la pareja de Sao Paulo.

El desayuno estuvo bastante bueno, volví al cuarto para terminar de organizar las cosas y me dio un ataque de ansiedad, me di cuenta que ya me quedaba poco dinero y no sabía como iba a sustentar lo que resta del viaje, mejor dicho si sabia, sólo que el dinero con el que 'dispongo' esta en cartera y no lo voy a tener sino hasta fin de mes.

Con todo y todo terminé saliendo a las 9.30 para tomar el ferry de las 10.00.

El ferry dura casi dos horas en ir desde Camamu hasta Barra Grande, aproveché el tiempo para leer un poco y pensar.

En Barra grande me dejé llevar por uno de los 'guías' que siempre hay en los puertos hasta un camping cercano, pues aunque (mas bien por que) Barra grande no esta muy urbanizada, el precio de las posadas es alto (para un cicloturista). El camping estaba bien y el precio aceptable (R$20).

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Armé la carpa, lave toda la ropa sucia que tenía y salí a caminarme las playas. Simplemente hermosas.

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Volví para bañarme, buscar un café internet y preguntar sobre la marea para ver a que hora podía salir.

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El internet, carísimo (R$4), y sobre la marea tenía dos opciones: salir a las 3.00 de la mañana o salir a las 2.00 de la tarde.

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Yo opté por la primera opción, aunque claro no iba a levantarme a esa hora, era claro, estaba muy cansado. Me fui para mi carpita, vi un par de capítulos de House y me quedé dormido.

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Sibaúma - Praia do Forte

5 min read

Estado de Brasil: Bahía
Tiempo pedaleado: 04:44:41
Kilómetros recorridos: 57.85
Tiempo total pedaleado: 333:53
Kilómetros total recorridos: 3612.13

Casi no pude dormir a causa de los mosquitos y el calor. Cuando me cubría para que no picaran los bichos me daba un calor infernal, cuando me despataba esos jijuemadres camorreros se venían en manada. Lo que más me ofende es que me piquen en los pies, entiendo sus razones ahí tengo la sangre más caliente por causa de la pedaleada, pero sobre todo me ofende que me piquen encima de la picada de otro, no me acabo de recuperar de la picada del pueblo anterior cuando en el siguiente me vuelven a picar exactamente en el mismo lugar, grrrrrr. La cosa fue tan cansona que tuve que colocarme las medias para evitar que se ensañaran con mis dolidos y pobrecillos pies.

Igual me 'tenía' que levantar temprano, me quedaba bastante pista por delante y como quería aprovechar el día en Praia do Forte había que llegar temprano. Desayuné: cuscus, huevos, jugo, café y pan y salí de nuevo a encontrarme con la 'linha verde'.

En el camino había un arco iris tan, pero tan bonito (no sé si lo veía bonito por que estaba tan cerca o por que hace rato no veía uno), quise tomarle una foto pero como iba en subida y no quería perder el impulso me dije a mi mismo: mi mismo cuando lleguemos a la cima de la loma tomamos la foto. Cuando llegué a la cima de la loma el arco iris había desaparecido. La imagen eso si quedó grabada en mi cabeza pero tristemente no la puedo compartir con nadie.

El camino hasta Praia do Forte, prácticamente fue sin novedades, pavimento bueno, una que otra ladera y ya está. Llegué casi al medio día y me encontré con una playa sumamente turística, muchos chalets, muchos hoteles de lujo, muy del estilo de Pipa, lo que sólo podía significar una cosa, mi estadía en Praia do Forte me iba a costar. Terminé quedándome en un hostal por $R33 en cuarto compartido.

En mi cuarto había un par de gringos y un francés: Laurent. Con quién pasé los dos días que estuve por acá.

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Me bañe y luego fuimos con Laurent a por una muqueca en un restaurante casero muy bueno y no tan caro que quedaba cerca del hostal, volvimos, tomé una siesta en una hamaca y luego más tarde salí a dar una vuelta por el pueblo, hablé un rato por teléfono con M. y luego fui a buscar comida de nuevo, un creppe (les dije es un lugar turístico, hay hasta un restaurante japonés) y volví de nuevo al hostal. Me recosté en una hamaca y ahí quedé descerebrado hasta las dos de la mañana, hora en la que mi instinto de preservación me indicó que debía entrar al cuarto y dormir como la gente en una cama. Bendito mi instinto de preservación, a las tres de la mañana cayó un aguacero, tan fuerte que tuvieron que desmontar todas las hamacas de los costados del patio interior de la casa.

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Al otro día fuimos con Laurent a caretear. Hace rato no careteaba y no me acordaba de lo chévere que es. Por primera vez en mi vida vi en vivo y en directo varios animales que sólo había visto en revistas o la televisión: Pescados de colores, babosas marinas, serpientes marinas, lenguados, un pez globo gigante. Mejor dicho: la pa-na-ce-a.

Luego visité el proyecto TAMAR que cumple 30 años en su afán por la conservación de las tortugas marinas, aprendí un poco más sobre estos animales y secretamente deseé estar cerca de una playa de desove la próxima luna llena.

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Almorzar, una siesta, y luego fuimos con Laurent al Castillo D' Avila, el primer castillo medieval de América latina, construido por los portugueses cuando llegaron por estas tierras. Fuimos en bicicleta, tomé unas buenas fotos (creo) por ahí y nos devolvimos junto con otros huéspedes de la posada que nos encontramos allá arriba. A la mitad del camino el descarrillador de uno de nuestros acompañantes simplemente se soltó, así que tuvimos que seguir a pié el último kilómetro.

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Fuimos por unas tapiocas y luego a un bar a escuchar música y tomarnos unas caipirinhas. La música estaba chévere, pero no había mucho ambiente fiestero, por lo menos hasta las doce que yo me fui, había que levantarse temprano al otro día.

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Aracajú - Costa Azul

6 min read

Estado de Brasil: Sergipe - Bahía
Tiempo pedaleado: 06:36:29
Kilómetros recorridos: 105.88
Tiempo total pedaleado: 321:35
Kilómetros total recorridos: 3457.56

Como siempre cuando salgo de un lugar dónde he pasado varios días la ansiedad no me deja dormir, me acosté a las 2.00 de la mañana y me tenía que despertar a las 4.30 para arreglar todo el equipaje y salir a las 6.00.

No lo conseguí, me desperté poco después de las cinco y se me hizo tarde, salí casi a las 6.30, lo malo fue que también demoré a 'Pato' quien tenía que salir para el trabajo a las 6.00 :-/.

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Pero bueno después de salir y tomar la vía litoranea todo fue más fácil. Tenia que apurarme pues como había acordado la noche anterior con Fabricio nos encontraríamos en Porto do Mato para cruzar hacia Mangue Seco. Pedalear directo hasta Mosqueiro y tomar la primera balsa. Da gusto pedalear por acá, las vías están bien pavimentadas, no tienen tanto carro y riiinde.

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Luego de Mosqueiro la carretera fue mucho mejor, como la única fuente de tráfico es el puerto y ahí solo llegan carros cada 45min. uno tiene 45min en los que la carretera es toda suya. Aproveché y puse el turbo para adelantar lo más que pudiera. Probablemente Fabricio atravesaría en la siguiente tanda y yo debería estar lo más adelantado posible.

Pasé por Caueira y Abais como alma que lleva el diablo y entre Abais y Porto do Mato me alcanzó Fabricio, como el iba trabajando el encuentro se limitó a un par de pitazos, el tenía que continuar y yo pedalear más rápido los 10 kilómetros que me faltaban por si acaso alcanzaba a clasificar para pasar con él en la misma balsa.

No lo conseguí, no eran sólo 10km y me demoré más de la cuenta (45min), llegué, pregunté el precio de la lancha: $R70. Así que esperar quién más llegaba a ver si me daban carona. No demoró en llegar una familia, charlé con ellos un poco y listo ya estaba embarcado y camino a Mange Seco.

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Llegando a Mangue Seco caí en cuenta rápidamente que ya era casi medio día, no solo me lo decía el estómago que estaba ya crujiendo por que no le había dado medias nueves, si no la playa que estaba casi llena: la marea estaba subiendo. Me bajé de la lancha, me despedí de mis benefactores que cómodamente iban a tomar un buggy y me fui por lo que quedaba de playa en esa parte parte para seguir hasta el mar (el puerto de Mangue seco queda en la parte del río).

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Empujar un buen tiempo, parar en una 'esquina' y hablar con unos niños que me dieron un poco de agua y continuar empujando hasta encontrar unas viejas amigas: las dunas. Empujar todavía más duro y tras la última duna el mar y las 'barracas' al lado de la playa; ahí me encontré nuevamente con Fabricio y me quedé charlando con el y las personas del paseo que él estaba coordinando mientras veía como el mar se iba comiendo centímetro a centímetro mi autopista hacia Serimbinha. Almorcé y tomé una siesta en una hamaca, había que esperar como dos horas hasta que la marea empezara a bajar de nuevo.

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Salí nuevamente a las tres de la tarde, tuve que empujar un buen trecho (10km), pero luego de las cuatro la playa estaba nuevamente convertida en una autopista. ¡Logré acelerar hasta llegar a una velocidad de 20Km/h!, así da gusto avanzar por la playa. Avancé como 10Km y en medio de la playa encontré un buggy abandonado, hecho que me pareció bastante extraño, pero no le presté mayor atención y seguí adelante, todavía me quedaban poco más de 20km al frente y la luz del sol se estaba acabando. Me rindió bastante, y luego de unos 2km más encontré a los dueños del buggy, era una familia completa (incluida señora embarazada) y llevaban un par de horas caminando, el buggy se varó. Me pidieron que fuera hasta el próximo poblado: Costa Azul (dónde igual pensaba quedarme) y le avisara al dueño del buggy para que viniera a buscarlos.

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Aceleré un poco más y media hora llegué hasta Costa Azul (estaba bastante lejos). Ahí encontré el dueño del buggy y le conté lo sucedido, el señor se fue y yo me quedé charlando, o más bien escuchando charlar esperando a que llegaran. Mientras esperaba me ofrecieron un par de bananos y una papayita que acepté con gusto. Luego como de una hora volvieron, las señoras estaban mamadas y los señores discutían sobre quién y como iba a pagar el daño del carro. Como esa discusión no era mía, me fui discretamente a buscar una posada, mejor dicho a buscar la posada, por que no hay sino una.

Un cuscusito y un café y a la camita!

Por cierto, ¡Ya estoy en la Bahía!

 

Acarajú

1 min read

Ya el último día en Aracajú solo restaba organizar las cosas para el otro día. Pasamos del día en casa descansando del fin de semana.

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Cómo ya estaba cansado de mi bronceado arcoiris (amarillo en el pecho, casi negro en los brazos y café en las manos) le pedí a Fabricio que me ayudara a conseguir unos "manguitos", o protectores de brazos, o como se llamen. Por allá preguntando a alguien que conocía a alguien finalmente los conseguimos. Por ahora evitaremos recibir sol mientras se me empareja un poco el color.

Gracias a Fabricio y a Domingos por la hospitalidad en Aracajú.

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Barra de Tabatinga - Pipa

3 min read

Estado de Brasil: Río Grande do Norte
Tiempo pedaleado: 02:42:18
Kilómetros recorridos: 22.19
Tiempo total pedaleado: 251:22
Kilómetros total recorridos: 2513.53

Casi que no salgo de la casa en Barra de Tabatinga, me acosté muy tarde terminando la primera temporada de House y me desperté casi a las ocho.

Preparar el calentado de feijoada como desayuno de campeones, lavar la losa, organizar las maletas, bañarse, verificar que esté todo en orden y salir.

Salí de Barra de Tabatinga a las diez de la mañana, afortunadamente el cielo estaba un poco nublado y el sol no estaba tan fuerte.

Tomar la carretera hacia el sur y dar pedal para llegar a Pipa al medio día, tenía que buscar un café internet para ver si la persona que me iba a recibir aquí me había escrito algo.

Pedal, pedal y llegamos al aviso: Balsas para Pipa 4181691300_1089a056ae.jpg

No tan bien, al girar hacia la izquierda un par de viejas conocidas, una dunas de arena blanca y la playa. Una fiesta para la que Ladilla y yo no estábamos preparados el día de hoy. Cambiarse las zapatillas de ciclismo por las chanclas y pa' lante es pa' allá.

Empujar, empujar y tratar de descubrir esa tonalidad en la arena que nos dice que se puede uno montar en la bicicleta. Afortunadamente con la experiencia de las Lençois ya tengo técnica en esto de la empujada, así que avancé a buena velocidad: 5Km/h. durante un buen trecho, hasta que... ¡ahí estaba ese color que nos decía que podíamos pedalear!.

Pedal, pedal, pedal, viento lateral, playa, playa, playa hasta que al fin la fondo se veía la balsa que estaba esperando por nosotros.

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Pagamos, pasamos al otro lado, una playa muy bonita y a buscar la 'Lan House', ¡nos habían escrito!, pero no nos habían dado datos de contacto :(, buscar dónde almorzar y descubrir que aún no habíamos llegado hasta Pipa, así que recargar los tanques de agua y a la ruta de nuevo.

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Y finalmente, Pipa.

Un poblado con una calle laaarga lleno de comercio y posadas costosas, turistas por acá, turistas por allá, recorrer el pueblo dos veces buscando un café internet para ver si me habían escrito algo... nada. Ir por un helado, dormirse encima de la bicicleta en frente de la heladería... y al final de la tarde ir a buscar dónde quedarse por que la señora no llamó y había que bañarse y descansar, buscar, buscar, buscar, todo muy caro, hasta encontrar una posada decente, guardar las cosas, bañarse y salir a buscar comida y volver a Internet.

Mañana, levantarse temprano para trabajar un poco y esperar que la señora que me iba a recibir acá llame, sino pagar otra noche de posada y continuar el camino hacia Joao Pessoa.

Se está acabando el año, ¿será que alcanzo a llegar al menos cerca de Salvador?